Dia de Nagoya (名古屋デー)en el Museo Nacional de Antropología

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El pasado 8 de agosto se celebró con gran éxito el Día de Nagoya en las instalaciones del Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México. Con el propósito de celebrar los 35 años de hermandad entre la capital mexicana y la ciudad de Nagoya, en el marco de la reciente apertura de la exposición "Samurái. Tesoros de Japón" se dieron cita cientos de personas para tomar parte en los talleres, visitar la mencionada exposición o simplemente disfrutar de las distintas presentaciones que se organizaron especialmente para celebrar la ocasión.

Si bien la voz comenzó a correrse por medio de las redes sociales con anticipación, buena parte de los asistentes a este evento eran simples parejas, familias o turistas extranjeros que decidieron aprovechar el miércoles para visitar el museo. ¿Cuál habrá sido su sorpresa al encontrarse al alcalde de la ciudad de Nagoya entonando el himno de los Chunichi Dragons en el patio principal del recinto? Pero ya me estoy adelantado un poco.


Previo a la inauguración oficial del evento, tocó al ensamble de música tradicional japonesa "Kasou Kai" establecer la atmósfera del mismo mediante los distintivos acordes del Koto, instrumento japonés por excelencia. Bajo la dirección de la Maestra Yoshiko Nishimura, este ensamble lleva décadas apareciendo en todos los eventos culturales japoneses de relevancia en nuestro país, volviéndose un referente ineludible en la difusión de la cultura japonesa en México. Definitivamente, son un grupo con cuya presencia quisiéramos contar algún día en cabina.

Marcadas las 14:00 horas, el escenario se preparó para dar la bienvenida a los distintos funcionarios de las ciudades de Nagoya y México. En los discursos, no faltaron las referencias chuscas a la derrota que la selección mexicana de fútbol propinó a su similar japonés apenas unos días atrás durante los juegos olímpicos de Londres. Sin embargo, quien rompió el protocolo fue ni más ni menos que el mismísimo alcalde de Nagoya, el Sr. Takashi Kawamura, quien invitó a sus paisanos a entonar con orgullo el himno de los Chunichi Dragons, el equipo de béisbol de su natal ciudad. Los sonrientes rostros de mexicanos y japoneses por igual eran señal inequivoca de lo ameno del ambiente

Una vez dadas las palabras de bienvenida, vino el turno del singular grupo de actores que conforman el "Nagoya Omotenashi Bushotai" (名古屋おもてなし武将隊 - Equipo de agasajo de generales de Nagoya). Voceros del turismo en su ciudad, esta compañía se estableció en el año 2009 y se dedica todos los fines de semana a recibir a los visitantes del Castillo de Nagoya. En México, hicieron gala de lo que mejor saben hacer: entretener y hacer pasar un rato agradable a su audiencia. Cual si de un Arashi en tiempos del Periodo Sengoku se tratara, versiones modernas de Toyotomi Hideoshi, Kato Kiyomasa e Ieyasu Tokugawa combatieron y bailaron sobre el escenario, arengando e interactuando con el publico en todo momento, arrancando las risas y aplausos de chicos y grandes por igual.

Conforme la tarde iba avanzando y la afluencia de visitantes al museo se incrementaba, estos encontraban la opción de, además de entrar a las salas de culturas prehispánicas, echar una ojeada a la exposición "Samurái. Tesoro de Japón", tomar alguno de los talleres de Kimono u Origami o simplemente sentarse y disfrutar de los distintos números musicales.

Al final, quienes se llevaron la tarde por completo fueron Nahoko Kobayashi y sus 3 pupilos en un potente recital de Taiko (tambores japoneses). Con todo un ensamble de instrumentos de percusión, incluyendo un impresionante Odaiko, Kobayashi y compañía sorprendieron a la concurrencia con una gran exhibición de sincronía, energía y ritmo. Mexicana de nacimiento, Nahoko - a quien hace unas semanas tuvimos el agrado de entrevistar en un programa dedicado al Taiko - decidió hace una década viajar a Japón con el sueño de convertirse en ejecutante profesional de este instrumento y ahora regresa lista para compartir con nosotros lo aprendido durante aquellas largas y extenuantes jornadas. Indudablemente, los nombres de Nahoko y sus alumnos (quienes además continúan la tradición artística de la familia Hirasawa) se volverán cada vez más frecuentes en futuros eventos culturales.

Fue así como llegó a su fin un día lleno de buena música y tradición japonesa en el principal recinto que resguarda la memoria del México antiguo. Por nuestra parte, nos pronunciamos a favor de que se sigan promoviendo este tipo de eventos en espacio públicos, para que tanto los mexicanos como los japoneses en México puedan seguir disfrutando un poco de la cultura nipona y recuerden que los lazos entre ambas naciones son más estrechos de lo que aparentan.

Por el momento, no olviden darse una vuelta al Museo Nacional de Antropología y visitar la exposición "Samurái. Tesoros de Japón", la cual permanecerá abierta hasta el 21 de octubre del 2012.