Arcos Sagrados, Almas Anónimas Exposición fotográfica @Garros Galería

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Texto y Fotos: Mario Ramírez. 

Engalanando las paredes de Garros Galeria encontrarán la serie de imágenes del fotógrafo mexicano Gabriel Mackossay, mejor conocido como RíoVago. Bajo el nombre de "Arcos Sagrados, Almas Anónimas", la exposición consta de hermosas imágenes del Japón tradicional aunado a escenas cotidianas y paisajes del Japón urbano, las cuales muestran la dualidad de las tradiciones que la mayoría de los japoneses practican y experimentan de forma cotidiana.

Presentada por primera vez en Espacio Japón, la muestra goza ahora de una tercera temporada, pudiéndose apreciar esta vez en la galería ubicada en la calle de Chihuahua 131 en la Colonia Roma Norte. Fue justamente en el día de su re-inauguración en éste nuevo recinto que tuve la oportunidad de platicar brevemente con el artista detrás de la lente.

¿Cómo surgió la exposición?
De manera muy fortuita. Fui de vacaciones a Japón, sin embargo, éste no era mi destino original. Iba a visitar a unas amistades en Corea y el vuelo pasaba por Tokio. Aprovechando la oportunidad decidí quedarme dos semanas. Ocurrieron un sinnúmero de vicisitudes y casualidades que me acompañaron en éste viaje y, cuando llegué a México y asistí a una exposición en Espacio Japón, algunas personas me dijeron "oye, no están mal tus fotos, ¿por qué no las expones?" Para ese entonces yo ya me había empapado más de la  literatura referente a Japón y eso alimentó mi imaginación para acompañar las fotos con textos de Octavio Paz y ejemplos de la literatura japonesa clásica.

  ¿Cómo elegiste el concepto de "Arcos sagrados, almas anónimas"?
Esto fue detonado por un lugar en específico llamado Fushimi Inari-taisha en Kyoto. Quedé maravillado por la montaña sintoísta poblada por cientos de Toris. Ahí me enteré que estos Toris son arcos sagrados que dividen al mundo sagrado del profano, pero además que es un lugar dedicado a los negocios, donde no sólo se venera a la diosa Inari, sino también a la prosperidad y el éxito profesional. La gente va y dona un arco, por eso hay más de 5 mil arcos en esta montaña.

La otra mitad de mi inspiración la tomé cuando fui a Adashino Nenbutsu-ji, un cementerio budista donde una secta recogió osamentas de las personas marginadas por la sociedad para darles sepultura digna en lapidas sin nombre. En ese momento algo hizo clic en mi mente: "claro, los dos polos opuestos de Kyoto, uno al oriente con el templo sintoísta, la religión original de Japón, y el extremo poniente, con el templo budista"

¿Hubo un momento en el que pensabas concientemente "este es un momento que deseo capturar para mostrarlo"?
Realmente no. No estaba penando "voy a sacar las mejores fotos por que, ¿qué tal si un día una galería me programa?" De hecho fue hasta que entré en contacto con personas de Espacio Japón quienes, al ver mi trabajo, me dijeron "Si tus fotografías tienen calidad pero, sobre todo, si tienes algo autentico que decir y te impresionó realmente Japón y tú lo transmites con tu mirada, eso es suficiente para nosotros." Por otro lado, si bien no tomé las fotos con el fin de mostrarlas en un futuro, si estaba muy conciente de que este viaje a Japón tenía que ser muy diferente a cualquier otro.

Imagino que elegiste cada una las imágenes por una razón en particular pero, ¿cual dirías que es para ti la que representa el momento más especial?
RV: Todo Fushimi Inari fue una experiencia mágica. No podía dejar de tomar fotos. La imagen en donde hay muchos toris pequeños con una cortina al viento, que parecería un error de fotografía, terminó siendo una de mis favoritas.

La del personaje que duerme afuera de un Manga Kisse, por la expresión placida de su rostro – que denota que está durmiendo muy a gusto – y el halo místico de la foto a pesar de estar en el contexto de un lugar bastante profano, un edificio cualquiera en Hiroshima.

Otra especial es la del río y la barca, en Arashiyama, cerca de Nenbutsu-ji, el cementerio que mencioné anteriormente. Mi guía de turistas no mencionaba nada acerca de un río color turquesa en medio de un acantilado. Un anciano japonés – yo no hablo nada de japonés – me hacía señas de que lo siguiera. Dudé un poco en seguirlo pero lo hice y me llevó a la parte más alta de un acantilado desde donde tenía una vista privilegiada de ese río. Fue un accidente muy afortunado.

Finalmente la imagen de dos botes de basura en otro cementerio de Nembutsu-ji fue una imagen muy polémica. Varias personas comentaron “¿por qué, si tienes fotos preciosas de los arcos sagrados, elegiste mostrar ésta? ¿Son unos refrigeradores, unos sanitarios? ¿Qué diablos son y por qué les tomaste foto?”. Yo nunca había visto unos botes de basura tan elegantes. Además, la presencia del tocón de un árbol al fondo le dio a la foto una imagen de desolación muy poética, más tratándose de un cementerio contemporáneo.

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Continúo platicando con Gabriel por varios minutos más y nuestra conversación gira en torno a cómo este primer, casi accidental, viaje a Japón le motivó a iniciar un estudio más profundo sobre su cultura y las similitudes y diferencias que considera existen entre la sociedad japonesa y la mexicana. Sus imágenes, impresas en gran formato y a todo color, transmiten con fidelidad el concepto que su autor buscaba transmitir y quizás les sirvan a futuros viajeros para tomar conciencia de aquellos pequeños detalles que, en otras circunstancias, pudieran pasarles desapercibidos.

La muestra fotográfica de RioVago continuará mostrándose en Galería Garros hasta el 29 de agosto de 2015. La entrada es libre.