Dicen, por ahí, que más vale tarde que nunca y de ahí no me voy a salir.

El Festival de México FMX, que año con año se realiza en la Ciudad de México presentó, para la clausura de su sección Radar, precisamente, a Yamataka Eye con su séquito de bateristas y singulares instrumentos, los Sevena, como número principal, flanqueado por KK Null y el nuevo proyecto mexicano-alemán, Fat Mariachi.

El concierto comenzó a las 9 p.m., tal como había sido programado. Lamentablemente (o quizás no tanto) no llegué suficientemente a tiempo para ver la presentación de Fat Mariachi y sólo alcancé a presenciar su autopedido y autoconcedido encore. Al parecer, el público quedó insatisfecho e incluso podría decirse que a disgusto por completo. Totalmente neófitos en el arte del escenario, Fat Mariachi bajó coreado por abucheos.

Entre número y número, hubo media hora para cambio de escenario; tiempo suficiente para ir a dar una vuelta al vestíbulo del Lunario, en donde los organizadores no perdieron la oportunidad de traer rarezas musicales y ponerlas a la venta.

Pisó Kazuyuki Kishino el escenario con suma imponencia. Se le veía contento y completamente seguro de lo que hace y lo que nos permitiría escuchar. Detrás de la mesa en donde se encontraba todo su equipo, dejó volar su creatividad y llenó el recinto con sonidos extravagantes y hasta a veces incomprensibles. Buena parte del público no tenía muy claro lo que sucedía. Sin embargo, no hubo quien no quedara impresionado por la forma de reclinarse KK Null sobre el equipo y generar sonidos casi estáticos que aumentaban y disminuían de potencia con su cuerpo. Un baño de noise de aproximadamente 45 min., generado con las manos, los pulmones, el sintetizador y el cerebro de KK Null. Hipnosis.

Apareció silenciosamente Yamataka Eye seguido por Yoshimi P-We (OOIOO), Butchy Fuego (Pit er Pat), Hisham Bharooch y Seinji Masuko, en la guitarra. Cada uno en una batería correspondiente y Eye al centro, se acomodaron. Masuko decidió quedarse atrás, junto a los Sevena (instrumentos de siete guitarras fusionadas, creados por él), las que coronaban el escenario. Una vez en sus lugares, Eye estableció comunicación rítmica con el resto de los músicos: él con los sintetizadores, su voz y los Sevena definía los ritmos a los cuales los demás respondían. Tres baterías en un escenario, tocadas al unísono, nos dejaron perplejos. Se nota el placer que les produce generar música. Sin embargo, esta perplejidad aumentó cuando desde el fondo del Lunario apareció YO2RO aka Yojiro Tatekawa tocando una batería que era cargada en hombros y se desplazaba por el lugar hasta llegar al escenario. En el momento de su aparición, cambió el liderazgo de ritmos que tenía Eye, enfocándose en él. Todos atendiendo a YO2RO, descargaron sus fuerzas y respondían a sus estímulos. Lluvia de ritmos insaciables decorados con golpes en el Sevena, la melodía de la guitarra de Masuko, un sintetizador y la voz de Eye, quien la utiliza más con fines armónicos que melódicos. Voz capaz de alcanzar inenarrables tonos agudos. Yoshimi, baterista estrella de los Boredoms, con su fémina voz le hizo compañía a Yamataka Eye en momentos clave de la presentación.


Cerró la primera parte del concierto de los Boredoms, la cual hasta ahora había sido completamente impetuosa, apabullante, enfática, con Acid Police. Mejor canción no pudieron haber escogido… La segunda parte, posterior al encore, cambió radicalmente. Las baquetas ahora estaban cubiertas por almohadillas para matizar el sonido de los platillos. En medio de ondas metálicas, Yoshimi y Eye olvidaron los tonos rítmicos de sus vocales y esta vez persiguieron la melodía para dar fin al evento estelar de Radar.

Fotografías: Carlos Affonso

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