Del 4 al 11 de julio se llevó en el puerto de Acapulco la semana cultural de Japón, conmemorando la inaguración de la plaza Japón en la playa Karabali, y la reubicación de la estatua de Hasekura Tsunenaga. La inauguración de la plaza se llevó a cabo el lunes 5 de julio donde estuvieron presentes el embajador de Japón en México Masaaki Ono, el alcalde de Acapulco Manuel Añorve Baños, entre otros miembros de la alcaldía. Todo esto enmarcado con la visita del escuadrón de entrenamiento de la fuerza maritima de autodefensa de Japón, quienes arribaron en tres buques, el buque Kashima, Yamagiri y Sawayuki.

Durante el transcurso de la semana se llevaron a cabo varios talleres en el puerto de Acapulco, relacionados con diferentes formas de expresión artística del Japón: desde furoshiki hasta ikebana y origami. Impartidos por miembros de la fundación Japón y la asociación civil "Amigos de Japón", establecida en el puerto. También cabe mencionar la presentación musical de las bandas de la armada mexicana y del buque Kashima el domingo 4 en el auditorio del Parque Papagayo. Los músicos japoneses deleitaron a la audiencia con sus interpretaciones de temas de Pérez Prado y un arreglo muy especial de Cielito Lindo.









Se preguntaran, ¿quién fue Tsunenaga Hasekura? Resulta que el señor feudal Date Masamune envió una misión a España y Roma vía México en 1613. Esta es la llamada "Misión Keicho". Hasekura Tsunenaga, samurai del dominio de Sendai, y el misionero Franciscano Luis Sotelo fueron designados como embajadores. Los propósitos de la misión eran solicitar el envio de misioneros a la región de Oshu (noreste de Japón) y concluir un tratado de comercio con México.






Tres meses después de partir del Japón, la tripulación llegó a Acapulco. La mayoría de los miembros que viajaron por tierra a la ciudad de México se quedaron ahí. Tsunenaga y treinta súbditos partirían a Sevilla, donde Tsunenaga se bautizaría a la fe católica en presencia del Rey de España, Felipe III, el 30 de enero de 1616, pero las cosas se pondrían complicadas en Japón. El cristianismo fue prohibido, y eventualmente sería perseguido. A pesar de esto, Hasekura partiría a Roma con siete miembros de su delegación para entrevistarse con el Papa Paulo V, presentándole una carta de Masamune. No recibirían ninguna respuesta del Papa, aunque sí recibirían certificados de ciudadanía italiana y en general un muy buen trato. Tsunenaga Hasekura regresaría a México, luego a Manila, y finalmente de vuelta a Sendai, el 20 de Agosto de 1620, falleciendo dos años después debido a una enfermedad. No se sabe donde quedaron sus restos, pero la relevancia histórica de su visita a nuestro país queda como un capitulo importante en las relaciones entre México y Japón.



*Disculparan las fotos de celular, no habia presupuesto para mas.

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