Texto y fotos: @mario_nichiboku.

Para los entusiastas de la sonoridad pura como vehículo de las emociones, la noche del pasado viernes 9 de mayo debió ser una experiencia inolvidable luego de presenciar la estupenda actuación de Mono en la Ciudad de México.

En su tercera visita al país, único de Latinoamérica que los ha recibido si prestamos atención al detallado registro que llevan de sus giras, los oriundos de Tokio cerraron de forma oficial su más reciente gira por el continente americano antes de enfrascarse en la grabación de su 7º disco de larga duración.

Al foro ubicado en la esquina de Juan Escutia y Nuevo León se dieron cita docenas de personas, muchos de ellos conocedoras de la propuesta musical del cuarteto nipón. Las amplias dimensiones de El Plaza y su combinación de excelente acústica y visibilidad probaron nuevamente ser el espacio perfecto para acoger a la banda compuesta por Taka (G), Yoda (G), Tamaki (B) y Yasunori Takada (D) quienes, enfundados completamente en negro y sin mediar palabra alguna con el público, iniciaron su ejecución pasadas las 21:00 hrs.

Guitarras reverberantes que mediante delicados y finos acordes van construyendo una plácida melodía que se extiende por minutos, incrementando gradualmente en intensidad y estallando  a veces sin previo aviso en una tempestad que satura los sentidos y se abre paso directo directo hasta el sistema nervioso, electrizándolo. Sentidos como la vista perdían incluso toda relevancia cuando notamos que, flotando en una etérea atmósfera, muchos de los asistentes preferían cerrar los ojos y sumergirse con mayor profundidad en el mar de sonidos y sensaciones invocadas por los 4 músicos japoneses.

Ubicados en sus respectivas sillas, Taka y Yoda manejaban los efectos de sus guitarras a placer mientras Takada hacía resonar su kit acorde al vigor requerido. Tamaki, la única presencia femenina del grupo, era la más móvil sobre el escenario, haciendo las labores de pianista y bajista o tañiendo el glockenspiel cuando el tema así lo requería. 

Pocas bandas pueden ufanarse de mantener la misma intensidad durante todo un concierto, terminando con la misma energía con la que inician. Con Mono, el publico es llevado de un clímax a otro con una facilidad pasmante de principio a fin. Seguido de una merecida ronda de aplausos, un solemne silencio se apoderaba del hipnotizado público entre tema y tema, como si la irrupción de cualquier sonido articulado fuese a contaminar el delicado ambiente.

En el setlist dominaron temas de discos creados en su fase con el productor estadounidense Steve Albini, etapa que vio a Mono desarrollarse musicalmente hasta la forma en que lo conocemos hoy, empujando las fronteras del llamado post-rock termino que no termina de convencer a los mismos nipones hasta crear un estilo definitivo. Previsible, opinarán algunos, pero del cual no se puede tener las dosis suficientes.

Mono es conocida por grabar sus temas con todos los instrumentos en vivo y en pocas tomas en el estudio, asegurando así una mayor fidelidad durante sus conciertos. Aún conscientes de lo anterior, Mono superó todas nuestras expectativas. El mayor testimonio de esto ocurrió al momento de que interpretaran temas como Ashses in the Snow o Everlasting Light, ambos contenidos en el álbum Hymn to the inmortal wind donde el cuarteto hizo uso de una orquesta completa. Aún sin la asistencia de veintitantos músicos sobre escena, los integrantes de Mono no tuvieron problema alguno en reproducir la épica atmósfera del susodicho tema, dejando en quienes los llevamos escuchando por cierto tiempo la sencilla tarea de evocar en nuestras mentes los matices faltantes.

Y al final, con un abrazo grupal y en medio de grandes ovaciones, los cuatro integrantes de Mono se despidieron de un público al que lograron mesmerizar durante 90 minutos que se sintieron como un parpadeo. La ausencia de un encore dejó insatisfecho a más de uno pero, con la promesa de un álbum nuevo en el horizonte, sólo nos queda esperar que el tiempo transcurra con la misma premura antes de gozar una vez más en México de la presencia de Mono of Japan.



Setlist
Yearning
Dream Oddysey
Pure as Snow (Trails of the Winter Storm)
Kanata
Ashes in the Snow
Halcyon (Beautiful Days)
Everlasting Light

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